Como seria vivir sin identidad, de no pertenecer a un lugar. Y que seria de vivir con el miedo del odio.
Uno lo llama Israel y el otro Palestina. Si uno tiene miedo del pasado y el otro del presente, algo esta seguro, estos dos primos quieren la paz. Con evidencia el odio existe en las mentes de las comunidades judías y musulmanas pero una vez acabado el famoso debate infinito del “porque”, que solo palestinos e israelíes pueden entender, llegue enseguida a algo que realmente corresponde a estas dos religiones, un sentimiento mucho mas humano que nos muestran cada medio informativo del mundo. Algo tan importante que la capital misma de este mismo país, resume en su nombre derivado de las palabras hebraicas el más noble de los deseos, la “Paz”.
“2001, Buenos Aires esta en fuego, la gente vive en la calle y comen en la basura“ Así fue la estrategia marketing de las políticas empresariales de un país vendido a sus ancestros conquistadores, nosotros, el primer mundo.
Esta imagen conocida en todo América Latina y del resto del tercer mundo del niño comiendo “mierda” (a este nivel no se puede llamar mas basura), trabajando día y noche recontando cartones en los cuales estaban comiendo hace menos de dos minutos, educa y pega a todos los gringos recién llegados en tierra no conocida de nuestro “bajo y feo sur del mundo”.
Otra vez gracias a nuestros verdaderos medios de comunicación mostrándonos día a día lo más feo, educándonos en el miedo del otro.
Si un par no se dio cuenta todavía que nuestro lindo sistema nos secuestra, una mayoría fuerte del mundo comparte la misma filosofía de vida. Vivir feliz en armonía con cada uno, algo que se creía perdido del ser humano. ¿Mentira otra vez? ¿Seriamos buenos? Mucho mas que lo pensamos una vez sacado este juzgamiento que cada uno tiene definitivamente del otro y que nos ponen ciegos sobre este mundo y sus culturas tan diferentes y parientes a la vez.
Y si cada cultura tenía algo de "el", algo que necesitaríamos aprender, o compartir por lo menos para llegar finalmente a lo que queremos todos, ser “humanos”. Nos quedan muchas bellezas naturales y humanas todavía. A ver si nos ponemos las pilas para reconocer y conservarlas, y finalmente aprender de ellas.